sábado, 29 de diciembre de 2012

Una noche, un ave y dos escritores...


No hay misterio en lo que todos vemos, lo que todos sentimos
No es secreto lo que ya tenemos frente, lo que todos vivimos...
Sonido del escribir moribundo.

Nadie anhela un escribir resentido.
Aquí estoy al lado de ella, quien escribe obsesión, amor, algún odio, alguna muerte...
Una luz débil ilumina su rostro, su rostro de escritora, su rostro es un poema... 
Sabes que allí está la presencia de cada fría gota que cae y se pierde, cae y se pierde, se pierde en la solides de un suelo descolorido...
Si buscas algo en la oscuridad puede y te lleves lo que no buscabas, quizá algo bueno, quizá algo malo...
No es la luz de la luna que pierde fuerza como se cree ver, son las oscuras nubes que opacan el iluminar de esta luna...
La luna no se fue, la oscuridad la abrigó...
Nada ha muerto, nada ha muerto...
El ave de esta noche se ve en el cielo junto a un escaso estrellar... 
Regresa la luna y el ave se va, el ave se esfuma...
Ya todo termina, subo con ella, marchamos arriba...
Aunque ya estamos donde la luz está, igual cerramos los ojos y todo es oscuridad...
Ella ya duerme, ella despertará en su lugar y yo despertaré en el mío...


Win...
Leix...

( Leix una noche existió un ave,  aquel ave nunca más volvió, el ave no ha vuelto...)


                                                Cabimas

24-12-12
12:50 AM



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