La noche se hacia llegar, es entonces cuando a la entrada de la vieja casa, se escucha el sonido que parece ser un auto ruidoso que esta llegando.
Eri, se asoma por una empañada ventana, pero no logra ver muy bien, ya que la ventana estaba fuertemente cerrada, por que la ultima vez que su padre la cerró, ella, ni nadie la había logrado abrir...
Era aquella misma ventana, donde Eri desde niña solía posar cada vez que las nubes le decían a Eri que la lluvia y tempestad la visitarían...
La noche fría y oscura reposaba en un viejo reloj...
El sonido del auto ya no se percibía, es entonces cuando, las luces de la vieja casa y hogar donde vive Eri se apagan, dejando aun mas oscura la casa de Eri, ya que aun con electricidad dentro aquella vieja reinaba la oscuridad.
Eri dentro de si no tiene ningún temor, ya que no es primera vez que ocurría una falla eléctrica.
Ella sabia que se encontraba totalmente sola, pero también se intrigaba porque los paso que se escuchan en la casa no son solo de ella...
Eri caminaba por el pasillo que conducía, a la puerta de entrada a la casa...
¿Qué?
¿Como pudiste perderlo? Exclama Eri.
Esto no puede terminar así, no, así no...
Esta no puede ser la última noche...
No entiendo, ¿Qué esperanza? Decía Eri...
Bueno, después de tantas cosas, ¿Qué no me puede parecer real? Decía Eri en su interior.
De repente, un viento fuerte y tempestuoso, junto con un sonido confuso entra a la casa, abriendo las ventanas, incluso la que nadie había abierto, desde aquella ultima vez, que el amigo y única persona con quien solía pasar los días Eri, la había cerrado.
Las luces se encienden y la vieja casa esta vacía.
No hay nadie, no hay ruido, ni ningún otro sonido.
Solo en un pálido árbol, frente a la ventana de aquella enorme casa, justamente el árbol que quedaba a la vista de la ventana, que nunca, ni nadie, había podido abrir.
En ese árbol marrón y casi seco, donde tallado con una daga dice:
"Eri, solo es el final, que termina con un gran comienzo..."
Ahora la vieja casa, suele extrañar todos los días a Eri
Ella no está, los sonidos no están, el viento tempestuoso no está.
Los pasos de alguien más, ni de Eri en las noches no están...
Solo en aquella solitaria casa, queda una vieja ventana abierta...
Win (E.P)
Cabimas, Venezuela...